La catedral alberga una obra maestra del primer Renacimiento francés, llamado Renacimiento de Turena, con el sepulcro de los hijos de Carlos VIII y de Ana de Bretaña: Carlos y Carlos Orlando, muertos muy jóvenes.
Los yacentes, de la mejor tradición francesa de finales del siglo XV, son obra de los talleres del escultor de Tours Michel Colombe.
El sarcófago del mausoleo, de repertorio italianizante, es obra del florentino Jérôme de Fiesole.
Este sepulcro de mármol de Carrara se colocó inicialmente en 1506 en el coro litúrgico de la basílica de Saint-Martin. Salvado durante la
Revolución, fue trasladado en 1834 a la catedral.
Por ello, fue seleccionado para figurar en el Grand Palais en 2010, en el marco de la exposición «France 1500 entre Moyen Âge et Renaissance» (Francia 1500, entre Edad Media y Renacimiento), al ser reconocido como una obra principal de esa época.
Primera realización del Renacimiento en Turena, este sepulcro es una obra de transición que permite comprender la evolución de la tradición artística en Turena.