Verdadera composición luminosa, la vidriera de Max Ingrand está a medio camino entre lo figurativo y lo abstracto.
Así, los ángeles del tímpano de la portada central se funden, al atardecer, en una policromía deslumbrante. En cuanto a la vidriera de factura abstracta de la girola sur, se asemeja a un mosaico de piedras preciosas resplandecientes.